La alimentación durante el embarazo

Buenas tardes chicas! Hoy escribiré sobre lo que para mí, y sé que para muchas embarazadas también, fue una gran preocupación durante el embarazo: ¡la alimentación!

Seguro que vuestras madres, suegras, tías y abuelas os dirán que eso es una tontería porque ellas comían de todo… pero queridas mujeres de otra generación: ¡los tiempos cambian y por suerte…avanzan! Y hoy en día tenemos mucha más información que hace años, por lo que las recomendaciones han cambiado y mejorado.

Probablemente, muchos alimentos se desaconsejan más por precaución que por verdadero riesgo, pero en cualquier caso más vale prevenir que curar…total, son sólo 9 meses!

Ojo, recordad que yo no soy nutricionista… lo que a continuación escribiré se basa en mis propias consultas a especialistas y lo leído en varios sitios especializados. No dudéis en consultar cualquier duda con vuestra matrona.

La mayor parte de las recomendaciones alimentarias que se dan durante el embarazo se hacen para prevenir el contagio de enfermedades, por lo general bastante atípicas, que si bien para un adulto pueden llegar a pasar desapercibidas, para un bebé pueden ser fatales. 

Así pues, a mí me desaconsejaron:

Cualquier bebida alcohólica: por suerte, ya existen versiones sin alcohol de casi todo!

Bebidas con cafeína, teína o azucaradas: para ello, podéis recurrir a las versiones light y sin cafeína.

Carne cruda o poco hecha: esto incluye los embutidos y los patés. Para estos segundos yo no fui súper estricta, pues varias matronas me advirtieron de que siendo producto bien etiquetado podía fiarme, de modo que en alguna ocasión los comí.

Quesos tipo “cabra”, “brie” o “azules”: y en general, para cualquier otro queso, mejor si están elaborados con leche pasteurizada.

Algún pescado azul como el atún o el emperador (por su alto contenido en mercurio): el atún en lata sólo me lo aconsejaron una vez por semana.

Dulces: sobre todo industriales. Lo mismo, no se trata de quitarlos definitivamente de tu dieta, pero sí de reducir su consumo. Por tí (y tu peso) y para prevenir diabetes en el bebé, sobretodo al principio.

Salazones: tipo anchoas o boquerones en vinagre; salmón o bonito ahumado,…

Huevos crudos o poco hechos: esto incluye salsas hechas con huevo, tipo mayonesa. Ojo con las tortillas de los restaurantes! Aseguráos de que estén bien hechas!

Vísceras: tipo hígado, sesos, riñones, etc.

Fritos: mejor reduce su consumo. No os aportarán nada ni a tí ni al bebé y sólo te harán engordar.

La sal: y consecuentemente, los alimentos muy salados.

Ahora bien, tan importante como evitar estos alimentos es introducir otros en nuestra alimentación o consumirlos más frecuentemente. Os dejo algunos de los ejemplos que yo seguí:

5 porciones de fruta y verdura al día.

Algunas piezas de pescado azul, tipo boquerones o sardinas (a la plancha o rebozados) y todo tipo de pescado blanco, al menos 2 veces a la semana (por su contenido en Omega 3 y otros beneficios) 

Hidratos de carbono, al menos una vez al día. El pan, el arroz o la pasta, mejor integrales (que llevan B12, buena para el sistema nervioso del bebé).

Carne roja, al menos una vez por semana (por su alto contenido en hierro, bueno para la formación de los huesos de tu bebé).

Leche y otros derivados ricos en calcio (yogures, queso,…), al menos 2 porciones al día.

Productos ricos en ácido fólico (para la formaciòn del cerebro y mèdula espinal del bebé) : levadura de cerveza, espinacas y otros vegetales de hoja verde (lechuga, judías verdes, acelgas,…)

Frutos secos: especialmente almendras (sin sal) y nueces.

Además de todo esto, es probable que vuestra matrona os mande vitaminas con hierro, ácido fólico y otros aportes vitamínicos, pero no por ello está todo hecho. Pensad que el bebé absorverá de vosotras todo lo que necesite, por lo que necesitaréis tener los niveles un poco elevados para no descompensaros. De hecho, que no os asusten vuestras analíticas de sangre si salen muy altas, especialmente el colesterol. A mí me salió altísimo y me asusté mucho, y luego me dijeron que era normal e incluso bueno, ya que el bebé lo necesita.

Como última recomendación, procurad tomar unos 15 minutos al día el sol para conseguir la vitamina D que tú y el bebé necesitaréis. Pero cuidado si estáis en verano… no dejéis que la barriga reciba mucho sol directo y se caliente de más. Tapadla con un pareo o comprad un bikini de embarazo para poder taparla a ratos.

Como véis, sólo se trata de mejorar un poco vuestra dieta…ánimo que es muy fácil y saludable!

Muchos besos!

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9 meses, 9 tripas

9 tripas, 9 meses

Una de las obsesiones de toda embarazada es su tripa. Nos pasamos los días mirándonos en el espejo y preguntándonos cuándo empezará a notarse… Pues bien, así creció la mía, por si os sirve de guía…

Si podéis, recoged vuestro crecimiento en fotos también. Como véis, luego es muy curioso verlas todas juntas. A mi me faltó la del primer mes (pues no sabía que estaba embarazada) y la del noveno (pues un día por otro…¡al final dí a luz y no me la había hecho! No esperéis tanto como yo…)

38 dulces semanas y media…: mi embarazo (parte 3)

Y por último… algunos consejos personales:

¡Ojo con lo que leéis!: Incluso os diría que no leáis nada… pero sería absurdo. Tendréis mil dudas, e internet se convertirá en vuestro mejor aliado, pero debéis tener cuidado con los sitios que consultáis y las personas a las que leéis. No hagáis caso a cualquiera (incluída a mí!) y cualquier duda importante consultarla con un experto. Muchas cosas de internet pueden asustaros innecesariamente e incluso, ser contraproducentes para vuestro problema.

Evitar el estrés a toda costa: tanto en el trabajo como en casa. Esto a mí me costó un poco, pero tras dos crisis de ansiedad, aprendí que debía tomarme las cosas con más paciencia. Pensad que vuestro bebé no sólo se nutre de vuestra alimentación, sino que también lo hace de vuestro estado de ánimo, de modo que si tu estás nerviosa él también lo estará… ¿no será mejor que ambos estéis tranquilos y felices?

No te empeñes en seguir siendo la misma y en seguir a la altura de toda circunstancia: ¡estás embarazada! Y te guste o no…(yo esto no lo comprendí hasta que el médico me mandó a mi casa de baja en el 7º mes y medio por riesgo de parto prematuro) tu cuerpo y tu mente no están como siempre. ¡Tranquila! Asúmelo y disfruta dejando que te mimen un poco…en unos meses nadie lo hará, jeje. Y además, si no lo haces y te empeñas en seguir al frente de todo al mismo nivel que antes, lo único que harás será perjudicaros a tu bebé y a tí.

No dejes que los comentarios o consejos de familiares, amigos y gente cotilla de alrededor te afecten: acostúmbrate a que todo el mundo opine sobre tu embarazo, tu bebé y tus decisiones al respecto, y procura llevarlo con paciencia. Y si tienes que mandar callar a alguien, hazlo. Tu instinto y tus médicos te irán diciendo qué hacer. Confía en ambos y hazle entender al resto que los tiempos cambian y que no hay una única respuesta, solución o decisión correcta para cada cosa y que sólo tú establecerás las tuyas.

Implica a tu pareja en todo: eso le ayudará a conocer mejor lo que te pasa para poder ayudarte (y aguantarte!), a sentirse parte activa de este momento y a iniciar su papel como padre, cosa que a ellos les cuesta más. Ojo! Seguramente discutiréis un millón de veces porque sentirás que no te entiende o no te ayuda lo suficiente o como tu necesitas… ¡es mal común a todos ellos! Tranquila… jeje

Sé positiva y optimista: el embarazo es una etapa larga con cierto riesgo que habitualmente se vive con un poco de miedo. Son muchos controles, muchas ecografías… y demasiadas historias de otra gente que pueden tenerte sufriendo hasta el último minuto si no eres optimista y positiva desde el primer momento. Piensa que, aunque hay casos de todo tipo, lo más habitual es que un embarazo se desarrolle con normalidad y en 9 meses puedas disfrutar de tu bebé, de modo que confía en que será así y deja las preocupaciones para cuando sean necesarias.

Procura disfrutar cada día de tu embarazo: durante su desarrollo te parecerá una etapa larga y pesada por momentos, pero cuando acabe ya no habrá vuelta atrás y nunca más podrás disfrutar de tu barriguita y pasear con tu bebé dentro de tí, lo cual echarás de menos. Por ello, necesitarás muchos recuerdos positivos y fotos para poder revivirlo cuando la morriña te llame. Personalmente creo que supe disfrutar bastante de mi embarazo, y aún así, ahora que ya ha pasado, ¡siento que debí hacerlo más! No perdáis ocasión.

Obvia los mitos absurdos y guíate por tu sentido común y el consejo de otros expertos: por ejemplo, durante mi embarazo, yo…seguí manteniendo relaciones sexuales en todos los trimestres, me tinté el pelo en varias ocasiones, volé en avión, seguí conduciendo hasta el último día, me instalé en una casa recién pintada que olió a pintura durante semanas, comí jamón serrano… en fin, y tengo un hijo precioso y sanísimo.

Bueno, con estos tres posts yo creo que quedan resumidas las dudas más generales de toda embarazada así como mis consejos fundamentales para esta etapa. Hay temas, como la alimentación o los medicamentos durante el embarazo, que creo que merecen una atención especial y de los que os hablaré en otros posts independientes, pero si tenéis cualquier duda podéis consultármela o lo que es mejor, si tenéis cualquier comentario o consejo que añadir, adelante.

 

 

38 dulces semanas y media…: mi embarazo (parte 2)

Seguimos…

¿Qué precauciones o cambios debo adoptar?

Tu médico te informará sobre ello mejor que yo, pero vamos… aquí os dejo los básicos y aquellos que por experiencia,  puedo aseguraros que son necesarios…

  • Cuida tu alimentación: Escribiré sobre ello en otro post más detenidamente pues es una de las grandes preocupaciones de toda embarazada: ¿qué puedo o debo comer y qué no? Pero vamos, en resumen se trata de alimentarte lo mejor que puedas. Ya sabes, di adiós a los dulces y da la bienvenida a la fruta y la verdura. Piensa que en tu alimentación empieza tu papel como madre, pues con lo que comas empezarás a alimentarlo y educarlo a él/ella.
  • Nada de tabaco ni alcohol: sobran explicaciones…
  • Escucha a tu cuerpo: duerme cuando tengas sueño, descansa cuando estés cansada, come si tienes hambre, llora si sientes ganas,… Parece una obviedad, pero es algo que no solemos hacer de forma habitual y en esta etapa, es fundamental.
  • Mantente activa: salvo que tu médico te indique lo contrario, por supuesto. Te ayudará mantener en forma tu cuerpo y tu mente.

El embarazo en trimestres…

Desde que descubras tu embarazo, tu percepción de los días, los meses y los trimestres cambiará por completo. Te pasarás el tiempo deseando que todos avancen y deseando descubrir qué vendrá después, cuándo pasarán las molestias, cuándo te saldrá barriga, cuándo notarás sus patadas… En mi caso, por si te sirve de algo, fue así…

El primer trimestre fue algo raro. Hasta la 8ª semana aproximadamente no se ve bien al bebé a través de ecografía ni se puede oir su corazón, de modo que tuvimos que esperar hasta entonces para hacerlo, y como ya he dicho, hasta que no lo vimos no terminamos de creernos el embarazo. Y claro… ¡hablamos de dos largos meses! Dos meses en los que además tu cuerpo empieza a experimentar ciertos cambios y molestias (en mi caso, sólo náuseas y muchas ganas de hacer pipí!) y en los que los nervios y las dudas suelen vencer a la ilusión o emoción general… Además, como ya sabéis, los primeros tres meses son claves para la vida de vuestro bebé, pues es el periodo en el que se producen la mayor parte de los abortos naturales, lo cual también nos hace vivir esta primera etapa con cierto miedo. En resumen…yo en lo único en lo que pensé durante el primer trimestre…¡ fue en que pasara! Una vez pasado, avisé en mi trabajo y dimos la noticia a todos nuestros familiares y amigos.

El segundo trimestre fue el mejor. Sobre el 4º mes empecé a notar ligeramente a Aitor a modo de burbujeo, y en el 5º mi barriguita ya era perfectamente perceptible, supimos que nuestro bebé sería un niño y sus movimientos pasaron de leves burbujeos a pequeñas (y a veces más grandes!) patadas que me emocionaban y alentaban cada día sabiendo que mi pequeño estaba bien y haciéndome sentir que podíamos comunicarnos. En ese trimestre aproveché para hacer nuestro último viaje de pareja a solas en mucho tiempo con el papá de Aitor. Es el trimestre en el que más sueño pasé, en el que más cansada iba, en el que mayores altibajos anímicos sufrí y en el que más ganas de hacer pipí noté… pero todo pasó desapercibido bajo una gran nube de felicidad constante!

Y por fin…¡el último trimestre! En mi caso fue algo regular ya que tuve problemas de atrapamiento carpiano (un problema en las manos que me hizo llevarlas dormidas y con grandes dolores durante más de mes y medio) y colestasis intrahepática (una alteración del hígado y la bilis que me provocaba muchos picores por todo el cuerpo). Además, son meses en los que ya vas muy pesada (sobretodo a partir del 8º), sueles retener más líquidos, puedes tener dolores de espalda y/o piernas y tu mente ya deja de estar centrada en el embarazo para estarlo más que nunca en tu bebé, de modo que como en el primer trimestre, también pasas más tiempo deseando que los días avancen que disfrutándolos.  Es una etapa genial para echarte muchas fotos, porque tu barriga está muy gordita y luego la echarás de menos y necesitarás algo con lo que recordarla. También es un periodo genial para organizar la llegada de tu bebé: asistir a las clases preparto, comprarle sus cosas, arreglar su habitación, preparar las maletas para el hospital (en otro post me detendré más sobre ello),… Aunque te parezca que no, tu bebé llegará enseguida! Sé prudente por si se adelanta y no lo dejes todo para última hora.

¿Seguimos en otro post…?

38 dulces semanas y media…: mi embarazo (parte 1)

El 16 de Mayo de 2012 dos test de embarazo, uno de ellos realizado en el baño de una confiteria que nunca olvidaré y otro, en el baño de mi trabajo media hora más tarde (para confirmar!!), me sorprendieron con un maravilloso “embarazada 3+” que cambió mi vida por completo…¡había soñado tantas veces con esto!

Lo primero que hice fue refugiarme en un sitio a solas para disfrutar de ese momento, me quité las medias que llevaba puestas (para que no apretaran a mi bebé, jeje. Absurdo, ¿no?), fotografié mis test de embarazo, lloré un poco y medité sobre cómo procedería a partir de entonces. Todo ello entre un estallido de emociones inmeso. Eran las 12.00h. aproximadamente. Cuando salí del trabajo me fui a casa y el papá de Aitor estaba en nuestro comedor con su ordenador. Dejé mis cosas en la cocina; saqué uno de los test de embarazo, lo dejé sobre la mesa junto a su ordenador y le dije: ¡mira! El miró, remiró, requetemiró y finalmente me contesto: ¿siiiiiii? Y me abrazó fuerte. Nunca olvidaré ese día ni la experiencia que viví después durante 38 semanas y media de embarazo, las cuales trataré de resumir siendo lo más práctica posible para que, quienes queréis vivir (o ya lo estáis haciendo) esta dulce aventura, podáis resolver algunas de vuestras dudas a través de mi caso.

Lo primero, ¿qué hacer cuando un test te dice que estás embarazada?

¡Confirmarlo con un médico! Yo me fui directamente a una clínica privada a pesar de que no tengo seguro privado. Si no quieres pagar en torno a 120€ (cosa que no a todo el mundo le apetece), basta con que pidas cita con tu matrón o matrona y ellos te irán haciendo el seguimiento rutinario. El problema es que la Seguridad Social sólo realiza 3 ecografías a lo largo del embarazo (siempre y cuando todo vaya bien), una por trimestre: en torno a las 12 semanas, a las 20 y a las 33-35. Y claro, esperar hasta la semana 12 para ver por primera vez a tu bebé puede hacerse un poco largo, razón por la cual yo opté por confirmar mi embarazo en una clínica privada, donde lo primero siempre es una ecografía. Os aseguro que mereció mucho la pena: en primer lugar porque uno no acaba de creerse esto hasta que no ve su primera ecografía, y en segundo lugar, porque ahora tengo un buen “book” de mi peque desde que tenía sólo 8 semanas de vida. Si tienes seguro privado, entonces aprovéchalo y pide cita con ellos directamente.

Y en adelante, ¿quién debe seguirme el embarazo?

Si tienes seguro privado, normalmente recurrirás a él hasta para dar a luz. Si no lo tienes y vas a dar a luz en un hospital público, lo normal es que el seguimiento del embarazo lo hagas a través de esta vía, independientemente de que pagues o no otra clínica privada para que otro médico privado te vaya controlando también y para ir disfrutando mejor de las ecos (pues en la Seguridad Social no se disfrutan igual…por tiempo, calidad de los aparatos, atención…)

Personalmente yo lo dejé todo en manos de mi matrona de turno en la vía pública. Sólo recurrí a la clínica privada para confirmar mi embarazo y para la ecografía 4D que se realiza bien avanzado el embarazo. Reconozco que el trato y el servicio no tenían comparación, pero no tenía tanto dinero ni estaba por la labor de estar atendiendo las indicaciones de dos médicos diferentes…¡podría haberme vuelto loca!

Pasemos a otro post para no eternizar…