Las clases preparto

Buenos días! Empieza otra semanita…ánimo para afrontar el lunes! Hoy os hablaré sobre las clases preparto… esas que todos hemos visto alguna vez en alguna peli y que suscitan tanta intriga…

Más que “preparto” deberían llamarse “clases preSERPAPÁS”, jajaja… pues realmente constituyen una gran ayuda para saber cómo afrontar las últimas semanas de embarazo, el momento del parto y sobretodo, la llegada del bebé. Para el papá de Aitor y para mí fueron muy útiles, pues nunca antes habíamos tenido contacto con un bebé y gracias a todo lo que vimos y aprendimos en ellas hemos sabido desenvolvernos perfectamente solos en todo lo relacionado con Aitor hasta la fecha. Además, sirven para conocer a otras parejas en tu misma situación y entre todos, ayudaros a resolver todo tipo de dudas y conocer multitud de cosas de una forma mucho más cercana, divertida e interesante que en las típicas revisiones o visitas a la ginecóloga/matrona.

Lo normal es que cada centro de salud imparta sus propias clases o que tu médico privado te remita a algún sitio concreto para realizarlas. En nuestro caso, como la matrona de nuestro centro de salud no nos inspiraba mucha confianza, el papá de Aitor y yo hicimos una exhaustiva búsqueda en busca de otros cursos, y estas fueron las conclusiones que sacamos…

Casi todas las clases preparto están organizadas en cursos, de 12 a 16 sesiones (la mitad prácticas y la otra mitad teóricas). Existen dos tipos: los que se realizan en una fecha concreta y aquellos que se realizan de forma continuada durante todo el año. La diferencia es que en el primero todas las asistentas empiezan y terminan en la misma fecha y los temas tienen siempre un orden fijo, mientras que en el segundo caso cada asistenta se incorpora en la sesión que corresponde a su semana 27-28 de embarazo (que es cuando se aconseja empezarlos) y por tanto, su curso puede empezar o terminar con temas diferentes a los de otra asistenta. A efectos prácticos es lo mismo, pues no son temas complementarios ni que requieran un orden.  Eso sí, preguntad si podréis seguir asistiendo a las clases prácticas hasta el término de vuestro embarazo. El papá de Aitor y yo optamos por un curso de los que no tienen fecha y lo mejor fue que estuvimos asistiendo a clase hasta el último día, pues en ese tipo de cursos no limitan las sesiones a un número concreto, sino que puedes ir a todas las sesiones teóricas y prácticas que quieras hasta dar a luz.

¿CUÁNDO SE EMPIEZAN? Entre la semana 27 y 28.

¿PUEDE VENIR EL PAPÁ CON NOSOTRAS? Por lo general, el papá sólo nos acompaña a las clases teóricas y a una práctica (en algunos cursos), que se centrará por completo en ejercicios para el parto y pujos y respiraciones también para el mismo. Al resto de sesiones, habitualmente, van sólo las mujeres, pues lo que se hace durante casi toda la sesión son ejercicios de gimnasia preparto, cosa en la que los hombres no pueden ayudar y además, podría hacer que otras mujeres se sintieran incómodas.

¿QUÉ COSAS NOS ENSEÑARÁN EN CADA TIPO DE CLASE? En las clases teóricas aprenderéis desde cómo se produce el embarazo y su evolución, hasta cómo bañar al bebé, pasando por: vuestra alimentación, el parto, la lactancia,… Y en las clases prácticas realizaréis ejercicios como los que os dejé en el post anterior y ensayaréis los diferentes tipos de respiración aconsejados para el parto así como los pujos.

PRECIOS: Si optas por un curso fuera de la Seguridad Social y no tienes seguro privado, el precio varía entre los 100-150 en la mayor parte de los casos.

HORARIOS: Este fue nuestro mayor problema, dado que ambos trabajábamos y salíamos a las 7 de la oficina, de modo que necesitábamos un curso que empezara más tarde. Por suerte, dimos con uno, pero todo el resto que consultamos se daba por las mañanas (los del centro de salud) o bien en horario de tarde pero de 16-18, o de 17-19. Es importante que lo preguntéis antes de inscribiros.

DURACIÓN: Cada sesión (teórica y práctica) suele durar entre 1h. 30m y 2h.

¿QUIÉN LO IMPARTE?: En la mayor parte de los casos, los profesores suelen ser matrones. Personalmente yo prefería mujer y a ser posible, madre. La razón es que me pareció que sería más interesante que me aconsejara alguien que hubiera vivido todo lo que iban a explicarme, y como no hubo más opción no os puedo comparar, pero os aseguro que mi elección me resultó todo un acierto. OJO! Que conste que en todo el resto de embarazo e incluso en el parto, traté con varios matrones hombres y con mujeres sin hijos y me fue genial, pero en concreto para las clases me apetecía el consejo de alguien que hubiera pasado por ello 🙂

ROPA PARA LAS CLASES PRÁCTICAS: Id siempre con ropa cómoda, pues os pasaréis buena parte de la clase en el suelo y levantando piernas y culete. Yo el primer día fui con un vestido y fue un show.

¿TENDRÉ QUE VER UN PARTO? Seguramente, y si no os lo ponen, puede ser bueno que lo veáis por vuestra cuenta (os juro que nunca pensé que aconsejaría esto!!). En mi curso de hecho no vimos ni uno, ni dos…sino 5 o 6, y aunque al principio me resultó duro os aseguro que luego una aprende a verlo con otros ojos y que, de cara al parto, es muy interesante para saber cómo debéis ir actuando, tener mayor control de la situación y poder ir entendiendo lo que pasa y decidiendo en cada caso.

DÓNDE PUEDO BUSCAR LOS CURSOS: Pregunta con confianza en tu centro de salud o clínica privada, y sino, super Google! jaja

OTRAS COSAS DE INTERÉS: 

– Preguntad si os dan la documentación para llevar a casa: es interesante poder tenerla luego a mano para cuando queramos consultarla (yo tuve que hacerlo varias veces)

– Preguntad si tienen blog o grupo de Facebook: es interesante para poder seguir en contacto una vez acabado el curso. Pensad que si ahora tenéis dudas, cuando nazca el peque se multiplicarán por mil, y siempre está bien tener a mano a expertos y otras personas pasando por lo mismo que vosotras.

Como ya he dicho antes, el papá de Aitor y yo quedamos muy contentos con nuestra elección (recomendación de mi compañera Karina, gracias guapa!) de modo que os dejo los datos por si queréis incluirla en vuestra lista de “posibles”. El nombre de la matrona es Emilia Redondo (mucha gente del gremio en Murcia la conoce, así que podéis pedir referencias) y da las clases en la Policlínica Mayor de Molina de Segura. Es una mujer adorable, muy cercana y en constante renovación y actualización profesional, y en sus clases se crea un ambiente muy bueno.

Besos!!! Y enhorabuena a mi amiga EME, que hoy ha sabido que el bebé que espera será una niña!!!

Anuncios

Gimnasia durante el embarazo

Hola a todas! Quién os dijo que durante el embarazo había que guardar reposo? De eso nada! A no ser que tengáis algún problema y así os lo aconseje el médico, claro!

Durante el embarazo, como en cualquier otro momento de nuestras vidas, es importante mantenernos activas para garantizar una buena salud a nuestro cuerpo y en este caso, además, para ayudarle a adaptarse a los cambios y esfuerzos que le sobrevienen. Eso sí, debéis saber cómo hacerlo, pues por precaución hay movimientos y esfuerzos que es mejor que no realicéis.

Por lo general, los médicos suelen aconsejar a las mujeres mantener el mismo ritmo deportivo que venían realizando antes del embarazo (siempre y cuando no sea de riesgo ni exagerado). Es decir, que si sueles ir al gimnasio o correr algunos días a la semana te dejarán seguir haciéndolo (probablemente con alguna indicación concreta) y si no solías hacerlo, te recomendarán que no empieces a hacerlo ahora. Al menos, no bruscamente, aunque sí podrás empezar a andar y nadar regularmente, pues ambos deportes son muy beneficiosos en esta etapa.

Además de eso, existen una serie de ejercicios clásicos que vuestra matrona os irá recomendando hacer en casa conforme avance vuestro embarazo. Pero por si no es así, o si queréis ir adelantándoos, aquí os dejo unos vídeos que he localizado por internet y que resumen muy bien y con muy buenas explicaciones todos los que a mí me recomendaron en su día y alguno más que no conocía.

La pelota y el resto de materiales yo los compré en Decathlon y no gasté más de 15€. Mucho ánimo y a trabajar!!

Por cierto, como ya os dije en el post anterior yo estuve realizando estos ejercicios hasta el último momento, pues me llevé la pelota al hospital y me fue de muy buena ayuda, sobretodo para sobrellevar el dolor de las contracciones, pues sentada en la pelota me dolían mucho menos. Además, se supone que con muchos ejercicios ayudas a que el niño se vaya colocando y contribuyes al avance de la dilatación, en concreto con los botes sobre la pelota y los giros, los cuales deberéis ir intensificando conforme avance el embarazo.

Preparando las maletas…¡nos vamos al hospital!

Hola chicas! Qué tal? Hoy hablaremos de otro tema improtante al final del embarazo: ¿qué necesitaremos para nosotras y nuestro bebé cuando estemos en el hospital? A continuación os detallaré las cositas que yo preparé en mi maleta y la de Aitor. Creo que lo hice bastante bien porque estando allí no me faltó ni sobró nada! Eso sí, tened en cuenta que mi hospital era público; en los privados creo que hay que llevar más cosas (sobretodo para el bebé). Mi consejo es que si sabéis en qué clínica daréis a luz, llaméis para informaros.

Otro consejo es que preparéis las maletas con suficiente antelación. Yo las preparé casi en la semana 38 y a los pocos días me puse de parto. Hay que ser previsora por si vuestro peque se adelanta, pues os aseguro que tenerlo todo listo en el momento en el que hay que salir corriendo es muy bueno.

En fin, aquí va la lista de imprescindibles:

MALETA DE LA MADRE

– Cartilla del embarazo

– Tarjeta sanitaria y DNI

– Algo de dinero suelto (para las máquinas de comida y bebida del hospital. Parece una tontería pero a mí me vino muy bien!)

– Teléfono móvil y cargador

– 1 o 2 camisones abiertos por delante (si no queréis ir con el típico pijama de hospital)

– 1 bata (según la época del año, para pasear por el hospital)

– 3-5 braguitas viejas o de papel (porque sangrarás bastante tras el parto)

– Zapatillas de andar por casa

– Neceser de aseo

– Neceser de maquillaje (por si quieres retocarte un poco los días posteriores al parto)

– Secador de pelo (para el pelo y para los puntos)

– Ropa para volver a casa (ojo! llévate ropa de premamá o ancha. Aunque estés deseando usar tu ropa, todavía tendrás un poco de barriga)

– 1 o 2 sujetadores de lactancia y discos absorventes

– Cámara de fotos (aunque yo acabé usando más el móvil)

(Además yo me llevé mi pelota de pilates para la fase de dilatación, y os aseguró que me fue muy útil. En otro post escribiré sobre ello)

MALETA DEL BEBÉ

Para el bebé os lo darán casi todo mientras estéis en el hospital (ropa, cosas de aseo, pañales, mantas,…) por lo que sólo necesitaréis:

– Ropa para salir del hospital (incluid un gorrito -sea la época del año que sea- y algún arrullo o mantita para taparles un poco)

– Capazo o Maxi-Cosi para sacarlo del hospital

– Mitones/manoplas para que no se arañe la cara (pues suelen nacer con las uñas bien largas!)

– Un par de calcetines -opcional-

– Chupete (por si acaso, aunque yo no empecé a usarlo hasta que Aitor tuvo un mes)

– 3/4 gasas para los eructos

– Si al salir del hospital no tienes pensado ir directa a casa cógete el “kit” para el cambio de pañales: cambiador, pañales talla 0, toallitas y crema protectora.

Si optas por no darle el pecho desconozco qué necesitarás para alimentarle porque no sé qué te dejan en el hospital. Preguntad allí.

¡Espero que os haya servido de ayuda!

Muchos besos 🙂

Si estás malita… Homeopatía!

Hola guapas!! Perdonad el retraso… el peque me ha tenido muy liada!

En este post me gustaría hablaros sobre lo poquito que conozco de la homeopatía, pues he tenido muy buena experiencia con ella durante el embarazo y creo que puede ser de ayuda para vosotras.

Como sabéis, durante el embarazo, son muy poquitos los medicamentos que se pueden tomar, pues la mayor parte de ellos pueden ser perjudiciales para nuestro bebé en la dosis en la que nos aliviarían a nosotras. Y claro, nueves meses son muchos meses… y siempre nos duele algo!

Casi todos los médicos (por mi experiencia y la de otras amigas) suelen recurrir al paracetamol (que sí se puede tomar) para todo… que te duele la cabeza, paracetamol; que se te ha infectado una muela, paracetamol; que te duele el estómago, paracetamol; que te resfrías, paracetamol… y muchas veces, el querido paracetamol no nos hace mucho… y en mi caso, además, se sumó que el recurrir continuamente a él no era algo que me encantara pues, en general, no me gusta mucho abusar de los medicamentos.

Si bien, aguantar el dolor tampoco es lo más aconsejado, de modo que decidí probar con la homeopatía. Ya había oído hablar de ella y me la habían recomendado muchas otras veces antes, y total…¡no perdía nada! Pues lo bueno es que estos medicamentos en general, no presentan contraindicaciones, interacciones medicamentosas ni efectos adversos relevantes relacionados con la toma del medicamento, por lo que se recomiendan habitualmente para todo tipo de pacientes, incluso niños, embarazadas y enfermos polimedicados (www.boiron.es).

Pero, ¿qué es la homeopatía? Se define como “una medicina alternativa basada en el uso de cantidades diminutas (inifinitesimales) de sustancias que en grandes dosis producirían síntomas parecidos a los de la enfermedad que está siendo tratada”. (www.queeslahomeopatia.com). 

Al igual que cualquier otro medicamento, la homeopatía tiene que ser recetada por un médico y dispensada por un farmacéutico, aunque no todos los médicos la recomiendan. En caso de estar interesada en probarla, deberás buscar un médico especializado.

Yo, particularmente, la usé por primera vez para un resfriado junto con una buena dosis de vitamina C, y asombrosamente, ¡en dos días estaba completamente curada!

Después también la usé para un dolor del nervio carpiano, en las manos, y me fue bien. Y por último la usé también, al final del embarazo, para dilatar el cuello del útero… aunque ahí no puedo deciros… ¡pues no puedo comparar con otros partos!

En cualquier caso, lo realmente interesante (y por lo que os recomiendo este tipo de medicina más allá de mis propios resultados y experiencia) es para que conozcáis que existe otra opción si durante vuestro embarazo tenéis algún tipo de molestia que con la medicina tradicional no lográis curar. Y lo mejor, repito, un tipo de medicina que no tiene efectos secundarios, lo que debe daros plena confianza… pues todo lo malo que puede pasaros es que no os funcione, pero nunca os hará daño ni a vosotras ni a vuestro bebé.

Ah!! Y por lo que me han comentado muchas amigas, además también es una opción muy buena para nuestros bebés. Yo por suerte todavía no he tenido que usar nada con Aitor porque está muy sanote, pero cuando se ponga malito, probablemente, la probaré.

Os dejo que empieza a llorar el pobre…!!!

Muchos besos 🙂