La introducción de las papillas

Hola a todos! Hoy os contaré cómo fue la divertida aventura de iniciar a Aitor en el mundo de las papillas.

Lo normal, es que los avances en la alimentación de tu peque te los vaya marcando vuestro pediatra. Aunque luego será tu criterio, experiencia y sobretodo, el ritmo de tu bebé, lo que os vaya haciendo encontrar vuestra propia rutina alimentaria. 

A mí me explicaron que hace unos años las primeras papillas se introducían a los 4 meses, pero por aquello de la obesidad infantil, ahora se recomienda la lactancia exclusiva hasta los 6 meses y a partir de ahí, paso a la cuchara. No obstante, todo depende de la evolución de tu bebé, pues obviamente cuando van mal de peso la incorporación de sólidos se inicia antes.

A nosotros 4 meses nos parecían pocos y 6 demasiados, de modo que iniciamos la introducción de las papillas al 5º mes.

El orden que seguimos fue:

5 meses: papillas de cerales sin gluten en sustitución de la toma nocturna (antes de dormir)

6 meses: papilla de frutas en sustitución de la toma de tarde (entre la toma de la comida y la papilla de cerales)

6 meses y medio: papilla de verduras en sustitución de la toma de la comida.

7 meses: papilla de verduras con pollo o pavo (en sustitución de la papilla de verduras)  + yogurt (como complemento para las comidas que hiciera más flojas).

7 meses y medio: papilla de verduras con ternera (en complemento a la papilla con pollo o pavo).

Como véis, una de las recomendaciones básicas que nos marcaron fue respetar unos 15 días entre un alimento nuevo y el siguiente para permitirnos reconocer posibles intolerancias del pequeño y para dejar que se acostumbre a los mismos.

A nivel general todo ha sido muy fácil. Aitor se adaptó muy bien a la cuchara y ha ido tolerando y aceptando muy bien todos los alimentos.

Al principio era muy divertido verle con la cuchara (os recomiendo que los grabéis las primeras veces como recuerdo porque están graciosísimos!). No sabía qué hacer con ella en la boca ni cómo tragar el alimento, y ponía unas caras! Jaja Pero en menos de una semana se hizo a ella tanto como para abrir la boca directamente al ver el plato.

En cuanto a las cantidades, que es algo que suelo preocupar mucho a otros padres, el papadeaitor y yo siempre hemos dejado que sea el peque quien las marque, sin obligarle a comer más cuando nos cierra la boca o cuando se queja. Como mucho, si vemos que ha comido muy poco, lo que hacemos es dejarle descansar un poquito y ofrecerle un biberón al ratito.

El único alimento que nos trajo de cabeza fueron las frutas, que no las quería de ninguna manera. Nos dijeron que empezáramos con una base de pera, manzana, plátano y naranja y fuéramos probando diferentes combinaciones (dejando siempre un par de días entre una fruta y otra para observar que no había intolerancia) y que a partir de ahí fuéramos probando con otras frutas… ¡Pero nada de nada! Ni esas frutas ni otras, ni solas ni mezcladas, ni en potitos ni naturales, ni con galletas sin gluten o sin ellas, ni con un poco de leche o sin ella,… hasta que una amiga me dijo: ¿y por qué no se las haces en batido con bastante leche? (gracias, Lydia!) Y efectivamente, a partir de ahí Aitor decidió aceptar las frutas…¡y menudos batidos se toma! Ahora puedo darle todo tipo de frutas e incluso mezclarlas con yogurt, que tampoco le gustaba mucho solo, y encima me aseguro que sigue tomando bastante calcio gracias a la leche.

Con respecto a las verduras, la base que nos recomendaron fue de judías verdes, patatas y zanahorias, y a partir de ahí a probar (salvo coles, acelgas, pimientos, y espinacas). Luego leí en un artículo que conforme más variedad va probando, mejor, porque así se va acostumbrando a todo, de modo que le hago papillas de todo! Y siempre las come genial.

La pediatra me dijo que cuando no tuviera posibilidad de darle comida casera, podía darle potitos preparados sin problemas, de modo que muchas veces también tiro de ellos (si tenemos que salir, o por ejemplo en vacaciones). Sin embargo, cuando estoy en casa procuro darle comida casera, por economía y porque como la olla, creo que no existe nada! Y lo que hago para no estar todos los días esclava de la cocina es preparar mucha cantidad de golpe y almacenarla en envases (de la cantidad de un potito) y congelarla. Los envases que yo uso son de Avent, pero los hay de muchas marcas y de diferentes capacidades. Yo los compré para almacenar leche materna y ahora estoy aprovechándolos más todavía con las papillas. Os dejo la referencia para las que no los conozcáis.

http://www.prenatal.es/shop/Comer-Contenedores-de-leche/AVENT-Envases-para-leche-materna-VIA-AVENT-000000000000357076.htm?id=000000000000357076

Gracias a la llegada de la cuchara, los horarios y rutinas de Aitor se han estabilizado mucho más y se han acercado a los nuestros, con la comodidad y organización que eso implica para nosotros.

En cuanto a marcas y productos, yo creo que es cuestión de ir probando. A Aitor le he comprado de muchas clases y los que más le gustan son los de Nestlé, que encima tiene mucha variedad de productos, como Hero.

En fin, espero que os haya sido útil nuestra experiencia y que vuestra “operación papilla” sea tan fácil y divertida como la nuestra.

Por cierto, desde aquí un besazo a mi supersobri recién nacida Julieta y su mamá. Hacéis una parejita preciosa las dos!! 

Viajar con bebé

Hola amigos y amigas! Qué tal va el veranito? Yo ya de vuelta al cole… de ahí mi nueva larga ausencia, pues aunque creí que en vacaciones sacaría tiempo para escribir…al final nada de nada… por suerte he estado demasiado ocupada disfrutando de mi pequeña gran familia, de los amigos, de la playa, del solecito… ayssss, ¿¿¿por qué duráis tan poco, vacaciones???

En fin, hoy quería hablaros de nuestras primeras vacaciones con Aitor.

Al principio nos agobiaba un poco la idea de viajar con él. Pensábamos que si salir unas horas con él a la calle ya implica bultos, desplazarte fuera de casa durante días debía ser un follón! Además, al rollo “equipaje” había que sumar la adaptación de todos los planes al rey de la casa (destino, excursiones, horarios, transporte, comidas)…

Sin embargo, conforme van pasando los meses vas valorando que lo que queda atrás siempre es menos follonero que lo que va viniendo… de forma que si dejábamos pasar estas vacaciones, en las sucesivas, probablemente añoraríamos no haber disfrutado del placer de viajar (algo de lo que somos fieles fanáticos) con nuestro peque todavía controlado en la silleta…

Y efectivamente, nuestra decisión no pudo ser más acertada! Optamos por una zona de playa (ya que al peque le encanta el agua), en un destino cercano a casa (para no hacer mucho camino de coche) y en un hotel con régimen de media pensión para no estar pendientes ni tener que preocuparnos de nada salvo de Aitor.

Entre que su ropa es pequeñita, y que el hotel nos facilitaba muchas cosas, al final no tuvimos que trasladarnos con muchas cosas y el viaje en coche y los traslados y rutinas por allí fueron muy fáciles. Para su comida tiré de potitos casi todo el tiempo y genial.

En cuanto a horarios, las rutinas del peque se adaptaron perfectamente con las nuestras y viceversa, logrando un equilibrio buenísimo. Al estar más entretenido y salir de cena y paseo todas las noches, Aitor se acostumbró a dormirse un poquito más tarde por las noches, con lo cual se levantaba también un poco más tarde y sus horas de sueño y comida fueron muy parejas a las nuestras (teníais que vernos a los 3 durmiendo la siesta en las hamacas de la piscina durante horas! Jaja). Por otro lado, al convertirse en nuestra única preocupación y ocupación, el peque se pasó el día riendo y disfrutando de nosotros. Y por supuesto, nosotros de él y del placer de no hacer NADA, salvo DISFRUTAR! Cosa que necesitábamos tanto…

A la hora de patear y ver cosas, también fue cómodo aunque siempre hay sitios o rincones donde acceder con la silleta es imposible. Para ello, una opción es cambiar la silleta por el fular o la mochila portabebés, pero a nosotros personalmente se nos hace más pesado cuando vas a estar mucho tiempo fuera y todo el tiempo andando. Lo ideal, no obstante, es viajar con las dos e ir usando uno u otra según el plan marcado para el día.

En cuanto al coste de viajar con bebé, todo genial, pues hasta los dos años es cierto aquello de que “los niños veranean casi gratis”, como decía la canción del anuncio.

Además de todo esto, ver a tantas otras familias viajando, con mayor y menor número de hijos, de todas las edades, y haciendo y disfrutando de todo tipo de planes, te anima a seguir embarcándote en la trepidante aventura de viajar en familia.

Sin duda, nosotros seguiremos haciéndolo mientras podamos.

Muchos besos! Os dejo una prueba gráfica de lo bien que lo hemos pasado!

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Explorando el verdadero significado de la palabra “cansancio”

Hola lectores… En primer lugar, mil perdones por esta larga ausencia!! Creeríais que estaba de vacaciones…?? Pues no! Sencillamente, estaba “cansadísima” y sin ánimo ninguno para escribir… A pesar de que Aitor es un niño buenísimo, esto de la maternidad es AGOTADOR! Y os juro que el usar la palabra en mayúsculas es totalmente intencionado, jaja.

Supongo que lo que provoca ese agotamiento físico y mental es una mezcla natural de muchas cosas: el dormir poco y no seguido, el no parar de hacer cosas (cuando no son del bebé, son de la casa, y cuando no, tuyas), el descuido alimentario (pues nos centramos tanto en los peques, que nos olvidamos un poco de nosotras…), la absorción de la lactancia (cuando la practicas), … e incluso el no dejar de pensar en el bebé, lo cual también agota…!!!

Además, lo malo de cuando una va muy cansada físicamente, es que le acaba afectando psicológicamente. De hecho, yo llegué a tal punto que un día acabé llorándole al papadeaitor, con un gran sentimiento de culpabilidad, porque necesitaba ¡¡¡¡desconexión!!!!

Varios momentos de desconexión y un aporte vitamínico de hierro más tarde, he aprendido a ver las cosas de otra forma… He aprendido que una mamá también necesita cuidarse además de cuidar a su bebé; que cuando los abuelos/amigos se ofrecen a ayudarte, debes aprender a dejarles ayudar; que si la casa está regular, no pasa nada; que lo papás también pueden hacer todo lo que tu haces, no eres imprescindible!!!…

En fin, y ahora que conozco la teoría, sólo me toca aprender a ponerla en práctica… Y qué mejor que unas vacaciones para empezar a practicar, no? Bienvenidas vacaciones!!! Espero que descansemos mucho juntas de aquí al 26 de agosto y que pasemos muy buenos ratos junto con nuestro pequeño robasueños!!

Un fuerte abrazo a todas esas mamás agotadas… una tarde de abuelos, una buena siesta y a seguir!! jaja

Por cierto, ¿qué planes tenéis para las vacaciones? Nosotros, como Aitor todavía es muy pequeño (7 meses) hemos optado por un plan tranquilo de playa (pues le encanta el agua!) por Altea, que nos pilla cerquita y nos han dicho que es muy bonito.. Ya os contaré qué tal la experiencia…

Besos!!