No me toques las narices!!

 Hola a tod@s! Qué tal la semana? Venga, que ya es jueves y queda poquito para el finde!!

Quienes soléis leerme sabéis que siempre procuro ser lo más útil posible en mis entradas, y ofreceros información o experiencias que puedan serviros a vosotros en otras ocasiones… ¡pero esta vez necesito desahogarme! De modo que, si me lo permitís, romperé un poco el ritmo habitual del blog…

Resulta que el papadeaitor y yo llevamos ya más de un mes luchando contra los mocos de Aitor, con quienes ya no sabemos si es que el peque ha hecho amistad o qué…

Al principio no le dimos mucha importancia, pensamos: “bueno, un poco de mocos, esto se irá solo!” Pero en cuestión de dos días, Aitor parecía una moto en marcha respirando, de modo que pensamos: “¡vaya padres somos!¡¿cómo no le hemos dado algo antes?!” y me planté en el pediatra a primera hora.

El tiempo total de la visita no llegó ni a dos minutos. De hecho, creo que no me dio tiempo ni a sentarme en la silla… Y mejor, porque cuando una es primeriza acaba visitando al pediatra más veces de las que debería, y las caras con las que nos miran los pediatras no son nada cómodas… Pero qué quieren que les diga, una se queda mucho más contenta con un buen diagnóstico y un buen tratamiento para su pequeñito…

En mi caso, dicho en cristiano, fue: “este niño tiene mocos, lávale bien la nariz”. Pero yo me fui a mi casa más tranquila… aunque eso sí, con un poco más de vergüenza (porque una es moderna y no quiere caer en los clásicos de madre primeriza! Pero en fin, nadie dijo que ambas cosas estuvieran reñidas, no?)

Al salir del pediatra me planté en la farmacia y me hice con un kit anti-mocos, que consta de:

–          Suero fisiológico

–          1 Aspirador nasal + recambios para el mismo

Y esa noche, empezó nuestra guerra con Aitor.

Ni el papadeaitor ni yo nos podíamos imaginar lo que un poquito de suero y un aspirador nasal serían capaces de hacer con nuestro pequeño, quien podría confundirse perfectamente con un gremlim llegado el momento “sacamocos”. Aitor nunca se había puesto tan rojo ni había chillado y pataleado tanto, y menos todo junto!

Ya os podéis imaginar cómo se partió mi corazón el primer día.

Lo peor es que ni el suero ni el aspirador pudieron con nuestros enemigos. De modo que varias llamadas y visitas (igual de vergonzosas que la primera) más tarde, la pediatra nos dijo que probáramos con un mucolítico. Y que en vez de hacer el ritual “sacamocos” dos veces al día, lo hiciéramos tres.

A partir de entonces, mi corazón partío se convirtió en un corazón desesperado, que temía el encuentro “sacamocos” (ahora por triplicado) con su querido gremlim, quien cada vez (lejos de acostumbrarse), lloraba y pataleaba más fuerte. Además, el aspirador nasal que me compré (el cual no he querido cambiar porque me costó algo caro y me he empeñado en amortizarlo) es superdesagradable, porque aspira los mocos por un lado gracias a tu inhalación por otro y claro, mocos no tragas… (que ya sería el colmo!), pero aire…todo el del mundo! Es como pegarte un chute de gas!

Más de un mes más tarde y de varias noches seguidas sin fiebres ni toses (amigas íntimas de los mocos que nos han tenido noches enteras en vela), esta mañana cuando Aitor y yo íbamos de camino al trabajo, de repente…zas! vomitona de mocos encima de mi camisa nueva “lacualmeheestadounahoraeligiendo”! Así, de sorpresa, sin avisar ni nada…

Mi cara ha sido un cuadro! Y mi corazón desesperado no ha tenido más opción que la de tomar aire para darle un besito a Aitor y terminar de retirarle los mocos que le quedaban colgando de la boquita y la nariz… La rabieta al tocarle la nariz no se ha hecho esperar, y su cara ha sido peor que la mía…

Y allí estábamos un gremlim enfadado y su mamá moqueada, mirándonos con cara de circunstancia… y diciéndonos mutuamente…”no me toques más las narices!”. Él en sentido literal, y yo en sentido figurado y dirigido hacia sus mocos…escondiendo una gran sonrisa detrás que no he podido evitar convertir en risa al vernos desde fuera… ¡Vaya dos!

Así he comprendido el verdadero origen literal de la expresión “tocarle a alguien las narices”.

 

PD. Luego me han dicho que el hecho de que haya vomitado los mocos es señal de que ya se está curando (yupi!).

PD2. Al final he conseguido llegar puntual y limpia al trabajo.

PD3. Mocos, no váis a poder conmigo! Mi corazón desesperado hoy ha recibido un buen chute de humor… ¡estáis perdidos!

PD4. Moraleja: al carajo lo de ser una mami dura! Yo la próxima vez me planto en el pediatra en el minuto 0!!

Muchos besos!!

Anuncios